Cuando estás acostado y de repente te levantas, la gravedad baja la sangre hacia la parte posterior del cuerpo, haciendo que el corazón y el cerebro se esfuercen por conseguir más, lo que provoca que baje la presión arterial y provoca el mareo.
Por fortuna esto es transitorio y en pocos segundos la circulación sanguínea se restablece en todo el cuerpo. En caso de que presentes otro síntoma como náuseas, visión borrosa o desmayos, es mejor que acudas con tu médico para descartar cualquier padecimiento.
Fuente: Muy Interesante mayo 2018.










