Rutina de Cuidado de la cara en la Menopausia

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La menopausia es una fase muy turbulenta en la que se afrontan enormes cambios tanto físicos como mentales. 

No todos los profesionales de la salud cuentan con la formación necesaria para detectar ni tratar los síntomas de la menopausia, de ahí que muchas personas hayan tenido que resignarse a sufrirla en silencio a lo largo de todos estos años, convencidas de que no hay nada que hacer. No hay remedio contra la menopausia porque la menopausia no es un problema: es una fase natural de la vida que conlleva ciertos síntomas físicos incómodos y agobios psicológicos.

Aunque los efectos colaterales de la menopausia son abundantes y diversos, de sequedad vaginal a sofocos, algunos de los más evidentes tienen que ver con la piel. Al igual que ocurre en la pubertad, periodo en el que también fluctúan enormemente las hormonas y la piel tiende a volverse más grasa, acneica y rebelde, las alteraciones que provoca la menopausia son igual de pronunciadas. Hasta que no pasa un año desde la última regla, no se considera definitivamente que se tiene la menopausia. Pero la piel puede empezar a sufrir cambios desde la perimenopausia, la fase de transición, que puede durar hasta cuatro o cinco años.

A medida que avanza la perimenopausia, los niveles de estrógeno empiezan a cambiar y pueden aparecer brotes de acné hormonal, sobre todo en la barbilla y el mentón. Otros síntomas típicos son la sequedad, debido a que las glándulas sebáceas ralentizan su actividad; la deshidratación, ya que la piel disminuye su capacidad para retener el agua; un descenso en la producción de colágeno (cae aproximadamente un 30 por ciento en los primeros cinco años); aumento de la sensibilidad cutánea; hiperpigmentación; y un aumento del vello de patrón masculino en ciertas zonas del rostro. No son cambios que afecten a todo el mundo sin excepción… pero lo que más se suele notar en la menopausia es una caída en los niveles de colágeno en la piel.

                            Foto de Anna Shvets en Pexels

 

¿Qué podemos hacer entonces para detener los efectos de la menopausia en nuestra piel?

Hay que concentrarse sobre todo en la hidratación y en incorporar lípidos en nuestra rutina facial. Intenta llevar una dieta antiinflamatoria, aplícate mucha hidratación, evita ducharte con agua muy caliente, o cualquier otra cosa que deshidrate el organismo y la piel. También recomienda incorporar algún retinoide en nuestros cuidados de noche, protección con SPF alto para combatir la acción de los rayos ultravioleta y usar un limpiador suave sin jabón. 

Por su alto poder hidratante, conviene incorporar el ácido hialurónico en nuestra rutina, por la mañana y por la noche. Después, para nutrir y mantener la piel hidratada, aplica una buena crema hidratante, y mejor si es rica en ceramidas para reforzar la barrera de protección natural de la piel. 

Para la noche, aplica una crema que ayude a combatir la flacidez, que rehidrate intensamente y aporte un saludable brillo rosado. 

                             Foto de cottonbro en Pexels

Pero también hay buenas noticias. Gracias a las nuevas investigaciones sobre la menopausia y un mayor conocimiento de las necesidades de compra en torno a esta etapa, las marcas están dirigiendo muchos más esfuerzos al desarrollo de fórmulas específicas que traten los problemas de piel asociados. 

Hay tratamientos estéticos que pueden ayudar a mejorar mucho la textura y el tono de la piel durante la menopausia, así como a aumentar la producción de colágeno.
Entre ellos, el uso de toxina botulínica (o bótox) para suavizar las arrugas profundas de la parte superior del rostro y los rellenos dérmicos con ácido hialurónico sintético, para restaurar el volumen perdido y reducir la flacidez. Los especialistas también recomiendan los tratamientos con láser fraccionado, para ayudar a aumentar la producción natural de colágeno; las sesiones de IPL o de luz pulsada, para disminuir el enrojecimiento; y las exfoliaciones químicas, para eliminar las manchas.