El Mal Dormir En Los Niños

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Foto Pixabay

La pandemia está causando muchos estragos en el dormir de las personas y más en los niños. El 30% de los infantes experimentan un trastorno de sueño importante y muchos más no duermen lo suficiente o tienen los horarios patas para arriba.

No descansar es grave,  Los niños que tienen un déficit de sueño presentan alteraciones del ánimo, problemas conductuales, hiperactividad, falta de control de impulsos y déficits cognitivos que conllevan problemas escolares y en el aprendizaje. Definitivamente, no es algo que quieren que le pase a sus hijos.

¿Cuántas horas necesitan dormir los niños?

Según  el Instituto del Sueño de Madrid, España, se estima que entre el 25-30% de las visitas al pediatra están relacionadas con algún problema ligado al sueño, y los padres pueden hacer mucho para ayudar a sus hijos a tener el sueño profundo y reparador que necesitan para crecer, vivir sanos y mantenerse bien despiertos durante el día.

Un recién nacido duerme un total de 16 horas diarias, en 6 – 8 episodios de sueño de 4 horas cada uno, con periodos intercalados de vigilia. Así, el recién nacido no respeta la noche, despertándose una o varias veces a lo largo de la misma.

Desde el primer mes hasta los 3 – 6 meses, la duración de los despertares nocturnos va disminuyendo y empieza a dormir de manera continua prácticamente durante toda la noche. No obstante, en casi un tercio de los niños en edad preescolar persisten estos despertares nocturnos, como consecuencia de una consolidación inadecuada del período de sueño nocturno.

Entre los 2 y los 4 años duermen por la noche unas 10 horas, más las dos siestas habituales. A partir de los tres años de edad va disminuyendo la “necesidad” de dormir durante el día, hasta prácticamente desaparecer antes de los seis años.

De los 5 a los 10 años de edad, el sueño alcanza un grado de madurez suficiente como para permitir la comparación con el adulto. Aunque existen importantes variaciones individuales, el número de horas de sueño suele ser 2,5 veces superior al adulto y la proporción de sueño REM es similar a la del adulto.

Pasados los 7 años, no es habitual que el niño necesite dormir la siesta. Si ocurre, lo más probable es que por la noche duerma menos de lo que necesita o que padezca de algún problema durante el descanso nocturno.

A partir de la adolescencia, el número de horas de sueño disminuirá hasta un promedio de 7 a 8 horas, que podría ser insuficiente ya que se produce un incremento de la somnolencia diurna, que ha llevado a pensar que las necesidades totales de sueño no disminuyan sino que aumenten durante la adolescencia.

Foto de Georgia Maciel en Pexels

¿Qué hacer?

1. Fijar una hora mínima para empezar el día y una para irse a dormir, de acuerdo a las necesidades de los niños.

2. Establecer límites sin que se vea como una dictadura, es decir, si los involucran en elección de cuento, de compañía juguete para dormir, se puede negociar.

3. Ser el ejemplo de los hijos, si ven que comemos a deshoras, nos levantamos ya sin tiempo de arreglarnos directo a la conferencia, es el mensaje que estamos mandando.

4. Buscar respetar horarios de comidas. Esto es básico para manejar una buena rutina de sueño infantil.

5. Bloquear por lo menos 20 minutos para tener tiempo de cierre de día con nuestros hijos, ahí se medita, platica y apapacha.

6. Hacer un pase de cama, literal una tarjeta con un dibujo que diga: tu único chance de pararte hasta que me salga del cuarto. (Aprovechen para baño, agua que siempre se les ocurre)

7. Ser súper firmes en las actividades y límites, si dijimos una canción y un beso, es sólo eso.