El Arte del Perdón

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Pedir perdón, va más allá de un simple convencionalismo social, usamos esa palabra en la vida cotidiana, desde cuando tropezamos sin querer con alguien en la calle y exclamamos en automático un “perdone usted”, cuando queremos interrumpir o tomar la palabra quizá digamos “perdón, tengo una duda”, o quizá también esta palabra la ocupemos cuando reconocemos que nos equivocamos diciendo al otro “perdóname”.

Existen teorías diversas relacionadas con el perdón y el sentimiento de culpa, como por ejemplo en la religión; otras tantas lo entienden como un proceso de liberación, explicación que ha dado la psicología o filosofía.

La palabra perdón, tiene el poder de producir un cambio positivo en las relaciones humanas. Por lo tanto, perdonar es un cambio deliberado en la actitud, así como en los sentimientos, hacia una persona que te pudo haber ofendido o lastimado de una u otra forma.

Al perdonar al otro los deseos de venganza, las emociones negativas, y la sensación de malestar se ven disminuidos o incluso eliminados.

Sin embargo, hay que ser cuidadosos, ya que el acto de perdonar no necesariamente implica reconciliarse con el ofensor, ni tampoco mostrar sentimientos positivos hacia esa persona; es más bien dejar ir aquellas sensaciones negativas, para dejar de recordar constantemente el daño del que se fue objeto, es una forma de dejar atrás el pasado para centrarse en el presente.

Ahora bien, en algunas ocasiones, perdonar al otro sí implica una reconciliación, o el mantenimiento de una relación; por ello es indispensable que se realice una evaluación de lo que ha sucedido con esa persona, para determinar lo que se hará al respecto.

Si por ejemplo, alguien te ha causado un daño en más de una ocasión, puede  ser un indicador de que esa persona no es de fiar, ya sea una amigo, una pareja o alguien de tu círculo cercano, de modo que evitarla o sacarla de tu vida puede ser una opción; aunque al perdonarle, también estás dejando atrás lo que te hizo, no sintiendo la necesidad de pensar más en lo ocurrido; es decir, habrás  perdonado pero no te has reconciliado.

Perdonar, no es ignorar los hechos, o no darse cuenta de las injusticias de las que se fue objeto, no significa que se piense que aquello que hizo el otro para lastimar está bien.

Por eso, “perdonar es un arte”, no se reduce a pronunciar una simple palabra en automático, involucra la toma de conciencia y el valor para decidir, dejar atrás algo que te limita, que te daña y no te deja avanzar a algo mejor. Es dejar de condenar a la persona por lo que hizo, aunque no dejes por ello, de condenar sus actos.

Se puede llegar a creer que “perdonar significa olvidar”, pero eso realmente no es posible, ya que, en términos prácticos, el olvido implica sacar de tu memoria lo sucedido, que has dejado de pensar en ello.

En cambio, perdonar es algo más que dejar de pensar en lo que el otro ha hecho, o sacarlo de tu mente, es más bien, que ese evento ya no tenga el poder de herirte.

Pero con esto, ¿qué hacer cuando una persona te pide perdón?

En ocasiones el mismo dolor que sientes, no te permite escuchar al otro, quizá alguien pueda tener miedo de volver a ser dañado y se aleja, a pesar de que la intención del que se quiere disculpar sea genuina.

Escuchar entonces es el primer paso para dar cabida al perdón, considera que mientras no perdonas, el ofensor tiene de alguna forma poder sobre ti, ya que cada vez que recuerdes lo que pasó, te hace daño, es una forma de repetir el mismo daño una y otra vez. Así que perdonar no te hace débil, al contrario, te da poder.

La historia del Doctor en psicología Everett Worthington, quién dedicó su carrera precisamente al estudio del perdón, se enfrentó a un evento en verdad doloroso y terrible al enterarse que su madre apareció asesinada en su casa, a pesar de que el asesino fue identificado por la policía, nunca fue procesado; al respecto menciona, “yo nunca pude encontrar justicia, pero sí pude perdonar”.

El otorgar el perdón nos aleja de enfermarnos por las emociones negativas que experimentamos, y aunque no siempre resulta fácil, proporcionará una paz interna que nadie podrá arrebatarte; claramente, no todos tenemos la misma capacidad para perdonar, se requiere de hacer un esfuerzo, que no todos los individuos queremos o estamos preparados para hacer.

El perdón nos puede ayudar a recuperar nuestra autoestima herida, y ser mejores personas, no es un acto único que se hace en un momento dado, es un proceso en el que se tiene que profundizar.

Pero ¿Qué aspectos son importantes considerar al pedir perdón?

Primero hay que reconocer el daño ocasionado, ser empático con el sufrimiento del otro, analizar la conducta que se hizo, para poder tomar las medidas necesarias para no volver a hacerlo y así de manera clara pedir perdón al otro, para poder comenzar a reparar el daño.

Adriana Ortíz,  Psicoanalista.
Miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional.