Mitos y Realidades Sobre la Terapia

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Hoy me gustaría dedicar este espacio para hablar sobre la psicoterapia, sus mitos, creencias y realidades.

Surge este interés porque me llama la atención cómo escucho motivos para no atender la salud mental  emocional y debo decir que solo me han sonado a resistencias. Pero, por supuesto, cada cabeza es un mundo y cada experiencia, personal.

Recuerdo que durante mi formación un admirado profesor, que viene de Argentina, donde debo decirlo, para mi gusto es un país líder del pensamiento y técnica psicoanalítica, comentó en una clase que al llegar a México se encontró con una cultura diferente y puso este ejemplo:

En mi país, cuando te reúnes con un amigo a tomar un café y comienzan a platicar sobre sus cosas cotidianas, es muy probable escuchar la frase… ¿y qué te dijo tu analista? Mientras que aquí, somos muy tendientes a hacer observaciones o dar consejos personales y cuando nuestro interlocutor menciona que está yendo a terapia suele haber una expresión parecida a ¿hasta al psicólogo tuviste que ir?

Y es que lo sorprendente es que suene descabellado acercarse a un profesional de la salud mental para atendernos pero no es descabellado ir al dentista si nos duele una muela. Aún debemos luchar contra ciertos tabúes porque tal vez no ha habido suficiente y comprometida información sobre lo que es la psicoterapia.

La psicoterapia por definición de la real academia de la lengua española es:

Tratamiento de enfermedades mentales, psicosomáticas y problemas de conducta mediante técnicas psicológicas.

Si lo dejamos así suena muy crudo y rudo. Es más allá y menos frío, es ayudar al analizado a entender esas partes de su mente que no le son fácilmente alcanzables a la comprensión por el uso esperado de defensas y represiones.

No se puede esperar que un estilista se corte el cabello solo, no tendrá una visión adecuada para hacerse un corte de cabello apropiado y lindo, alguien más, a pesar de ser el mejor en su oficio, tendrá que hacerlo por él y tendrá que confiar para obtener buenos resultados.

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la psicoterapia se puede definir como un “tratamiento de colaboración entre un individuo y un psicólogo” donde el psicólogo utiliza “procedimientos científicamente validados para ayudar a las personas a desarrollar hábitos más saludables y más efectivos”, en otras palabras la psicoterapia es un tratamiento psicológico para abordar una variedad de trastornos de salud mental que pueden o no realizarse en combinación con un tratamiento farmacológico.

La psicoterapia de corte psicoanalítico, que es la que yo tuve oportunidad de entrenar y ahora ejercer, nació a partir de las aportaciones y descubrimientos de Sigmund Freud y de ahí otros pensadores, colegas y corrientes que hasta el día de hoy le han seguido para enriquecer al psicoanálisis.

Yo creo que el psicoanálisis es una oportunidad de emprender un recorrido al conocimiento y re-conocimiento de un individuo y su mundo interno en contraste, convivencia y adaptación con su mundo externo. En palabras más cotidianas nos permite entender por qué somos como somos, de qué estamos hechos, cuáles son nuestros conflictos, traumas, temores, cómo hemos lidiado con ellos y qué herramientas tenemos para vivir.

Uno de los mitos más frecuentes que he escuchado es que hay que ir al analista cuando nos sentimos mal de alguna emoción, pérdida, ansiedad, obsesión, etc. Es decir algo que en el fondo sabemos que está alterando  nuestro bienestar y no atinamos a entender por qué ni qué hacer para restaurar el equilibrio. Pero ir a psicoanálisis no necesariamente es para atender estas emergencias, aunque de presentarse es una excelente idea no pasarla solos, sirve para entender cómo opera nuestra psique, como es nuestro entorno y entonces re-conocernos , o sea volver a conocernos y de ahí tomar decisiones y vivir un poquito más ligero. Para aceptar la frustración y obtener conocimiento de ella, para que el enfrentamiento a la realidad nos ayude a entender el entorno en lugar de intentar cambiar lo imposible, más bien permitirnos una convivencia más amable.

En mi página de Facebook les invité a expresar dudas, aseveraciones o mitos que consideraban importantes sobre el psicoanálisis, la salud mental y la terapia. Permítanme compartirles algunas y mi opinión ante ellas:

  1. “No lo necesito, no estoy loco, yo puedo solo”. Todos lo necesitamos, la cabeza no está separada del cuerpo y no somos semidioses. No es para los locos es autoconocimiento y restablecimiento del equilibrio y no se puede solo, recordemos lo del estilista, y bueno quién hay intentado cortarse el fleco solo ¡sabe a qué me refiero!
  2. “El psicoanálisis sólo es sobre sexo” La sexualidad, el deseo son solo parte de lo inconsciente que permite la formación de pulsiones o energías por llamarlo menos complicado. Pero solo es una parte, lo que en verdad vive en lo inconsciente es lo traumático, lo prohibido, lo gozoso, lo tabú y todo eso se va a esconder ahí porque da miedo de contactar pero eso no significa que no se haya formado.
  3. “Todos debieran ir alguna vez en su vida a terapia” Yo concuerdo, para poner las cosas claras y fascinarse con la propia mente, para meter ajustes, para crear identidad, para entender procesos y sobre todo para lograr auto aceptación tanto del mundo interno como del externo y eso facilitaría mucho las cosas y las convivencias.
  4. “Se requiere compromiso del paciente”. Sí, y del analista también, prestar su atención flotante a la escucha empática para leer y regresar una interpretación basada en la transferencia que permita la sorpresa del analizado y le también abrir la puerta de la fortaleza de tomar sus propias decisiones y hacerse responsable por ello.
  5. “No tengo por qué ventilar con un extraño lo que pasa en la familia”. Sorpresa, el analista funciona como interprete no como juez ni comadre criticona o sea como vehículo para el discurso y escucha del paciente a si mismo. No le interesa al psicoanalista la “realidad” del analizado sino la conformación de su mundo interno, de su perspectiva
  6. “El psicoanalista me dará consejos y sabe qué hacer”. ¡No!, el psicoanalista solo sabe que no sabe nada, lo sabe el paciente y está ahí para ponérselo de frente. Para que el yo del analizado se fortalezca y confíe en sus decisiones al tiempo que toma responsabilidad psíquica.

Hay inclusive en la cultura popular la creencia de que el psicoanalista tiene la vida resuelta, que es per se feliz y no, es un ser humano que también hizo análisis para entenderse y no contaminar el proceso terapéutico con su propio imaginario, pero se ha entrenado a través de una maestría o un doctorado para asumir el acompañamiento del autodescubrimiento.

La idea de hacer psicoanálisis es el autoconocimiento, la tolerancia a la frustración, la elaboración del trauma, el contacto con la realidad, la formación de identidad, el respeto a la otredad. O sea, ¡vivir y dejar vivir!

El tema es muy amplio pero lo más interesante del tema es el individuo en proceso de análisis, una experiencia que debe tomarse en serio, con ética, empatía, profesionalismo y responsabilidad de la pareja terapéutica.

Mónica Chong Psicoanalista