El 17 de mayo de 2024 se conmemora el día mundial de la hipertensión arterial sistémica Bajo el lema “Conoce tus números”, uno de los principales factores de riesgo que en el mundo cobra la vida de más de 90 millones de personas al año.
Se le ha denominado el ENEMIGO INVISIBLE ya que tardíamente presenta manifestaciones o síntomas en las personas y pasar desapercibida hasta que presenta dolor de cabeza o problemas cardiovasculares.
La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de la enfermedad isquémica del corazón y del cerebro. Es el principal factor de riesgo para el desarrollo de hemorragia cerebral. Su severidad y cronicidad ocasiona daño aterotrombótico en arterias condicionando la lipohialinosis y la consecuente formación de lesiones isquémicas cerebrales o daño cerebral difuso. El descontrol agudo ocasiona la encefalopatía hipertensiva. Todas las consecuencias de la hipertensión arterial en el cerebro son graves, causa de muerte y de severa discapacidad.
El cerebro activo requiere un aporte sanguíneo abundante para sostener su actividad permanente. Cuando se interrumpe el aporte sanguíneo al cerebro más de unos cuantos minutos ocurre daño irreversible de este (muerte cerebral); si se suspende el riego alrededor de cinco segundos se pierde la conciencia. Las lesiones del sistema nervioso por interrupción de la irrigación constituyen el tipo más común de trastornos del sistema nervioso central.
Se estima que alrededor de 15% del gasto cardiaco llega al cerebro; 20% del oxígeno que utiliza el cuerpo, lo consume el cerebro adulto y hasta 50% el lactante. Se estima que el flujo sanguíneo a través del cerebro humano es de 800 mL/min o alrededor de 50 mL/100 g de tejido cerebral por minuto. El valor promedio aumenta con el incremento de la actividad funcional del cerebro o sus regiones. El flujo sanguíneo aumenta en grado notable en el área sensoriomotora con el ejercicio enérgico de la extremidad contralateral. El flujo sanguíneo cerebral es más rápido en la sustancia gris (70 a 80 mL/100 g/min) que en la blanca (30 mL/100 g/min). Cuando el flujo sanguíneo cerebral es menor de 15 mL/100 g/min sobreviene un daño irreversible del cerebro.
La hipertensión arterial ocasiona daño a la capa muscular de los vasos pequeños del cerebro denominadas arterias penetrantes produciendo un daño peculiar conocido como lipohialinosis, cambios histopatológicos que consisten en un engrosamiento de la capa media, elástica y del endotelio que finalmente lleva a la oclusión arterial y a la producción de infartos cerebrales pequeños que son el resultado de la oclusión de arterias penetrantes de pequeño calibre. Estos infartos son comunes en los ganglios basales y en el tallo cerebral, generalmente su tamaño no rebasa a un centímetro cúbico de diámetro y son conocidos como infartos lacunares y que son pequeños y menores de 1 centímetro, pero son muy frecuentes encontrarlos en estudios radiológicos o de neuroimagen, aunque la terminología más moderna los ha clasificado como infartos cerebrales o lacunares pequeños profundos.
Este tipo de infartos cerebrales fueron estudiados a fines del siglo pasado por el destacado neurólogo francés Pierre Marie y en la década de los sesentas por Miller Fisher.
La hipertensión arterial es un trastorno médico grave que puede incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrales, renales y otras. Es causa de defunción prematura en todo el mundo afecta a más de uno de cada cuatro hombres y una de cada cinco mujeres, o sea, más de 1000 millones de personas.
Su severidad y cronicidad ocasiona daño aterotrombótico en arterias condicionando la lipohialinosis y la consecuente formación de lesiones isquémicas cerebrales o daño cerebral difuso. El descontrol agudo ocasiona la encefalopatía hipertensiva. Todas las consecuencias de la hipertensión arterial en el cerebro son graves, causa de muerte y de severa discapacidad.
Aspectos históricos
Se atribuye a Hipócrates las primeras observaciones clínicas de la hemorragia cerebral y su posible relación con la HAS. Charles Bouchard esclareció la patogenia de esta enfermedad en 1868 con el brillante trabajo que le sirvió de tesis doctoral en el que reconoce a los ¨aneurismas miliares¨ o microaneurismas como las lesiones causantes del sangrado cerebral en el enfermo hipertenso. Estos son los primeros datos acerca de las hemorragias cerebrales y la HAS pero sólo recientemente la tecnología aplicada a la medicina moderna ha permitido mejor reconocimiento de sus causas y su localización durante la vida del paciente. La tomografía por computadora (TAC) y la resonancia magnética (IRM) vinieron a proporcionar una mejor correlación entre los signos y síntomas clínicos y las lesiones focales en el tejido cerebral, con ello se ha logrado disponer de una valiosa información que ha permitido el desarrollo de importantes estudios epidemiológicos que vinculan a la HAS con el daño del cerebro.
Los vasos sanguíneos dañados por la hipertensión arterial pueden estrecharse, romperse o tener fugas. La hipertensión arterial también puede hacer que se formen coágulos sanguíneos en las arterias que van al cerebro, lo que bloquea el flujo sanguíneo y posiblemente cause un accidente cerebrovascular. Demencia o trastorno neurocognitivo mayor por los infartos lacunares frontales.
Presión arterial alta Causas y factores de riesgo
- Edad. La presión arterial tiende a aumentar con la edad por el daño vascular
- Antecedentes familiares y genética
- Hábitos del estilo de vida, diabetes, ingesta de sal, obesidad.
- Medicamentos.
- Otras afecciones médicas. Como problemas infecciosos o renales
- Principales síntomas de presión arterial alta
- Dolor de cabeza
- Dificultad respiratoria
- Dolor en el pecho o tórax
- Zumbido de oídos y mareo
- Palpitaciones
- Hemorragia nasal
- Ver lucecitas o visión borrosa
- Tobillos hinchados
El tratamiento médico
Consiste en controlar factores de riesgo y mejorar calidad de vida, como dieta hiposódica, ejercicio, control de factores de riesgo, disminución de ingesta de sal, control de peso. Medicamentos para bajar la presión arterial diastólica y sistólica, diuréticos. Realizar estudios de laboratorio y neuroimagen para buscar causa de la hipertensión arterial.
Las complicaciones cerebrovasculares de la Hipertensión arterial en el cerebro es un tema extenso, los problemas agudos y graves como la hemorragia cerebral, deben ser tratados en unidades de cuidados intensivos, el control de la presión arterial y las medidas de Neuroprotección son fundamentales para reducir las consecuencias de esta emergencia médica
El refinamiento actual de las técnicas neuroquirúrgicas y de los avances en neuro anestesia están permitiendo llevar a cirugía a más pacientes con hemorragia intracerebral, disminuyendo las morbilidades y mortalidad de los pacientes.
Superada la parte aguda del problema, las secuelas del enfermo pueden reducirse con un buen programa de rehabilitación, que además ayuda en el apoyo psicológico del paciente y de la familia.
Dr Leopoldo Herrera Gómez
Neurocirujano










