Agotamiento y estrés son dos de los fenómenos que padece buena parte de la población y que inciden en el deterioro de la salud.
Son tan comunes, tan frecuentes, que se han normalizado, es decir, se les considera situaciones habituales, para las cuales hay remedios de todo tipo, desde farmacológicos hasta espirituales.
No obstante, suele pasarse por alto un elemento básico, el DESCANSO que es no sólo necesario sino imprescindible; con efectos más que favorables en la disminución de los niveles de estrés, en la recuperación de la disponibilidad mental y física para las actividades diarias, etc.
Nos dicen algunos expertos que hay hasta siete distintos tipos de descanso: físico, mental, sensorial, creativo, emocional, social y espiritual. Aquí la calidad es un factor común.
También se clasifica al descanso de acuerdo con su duración, medida en tiempo, como es el caso de: las pausas activas en los ambientes laborales; la siesta en algún momento del día; las horas de sueño.
O bien, tenemos el sueño, la relajación y el ocio.
Pero ¿qué es descanso?
Se entiende como DESCANSO el reposo, la quietud o la pausa que se hace en medio de una actividad, bien sea en el trabajo, durante una jornada de entrenamiento físico, en la preparación de un examen o una ponencia académica,
Es un intervalo que alivia la fatiga, el agotamiento o las dolencias -físicas, mentales, emocionales-.
Dormir para descansar
En esta ocasión vamos a concentrarnos sólo en algunas recomendaciones para hacer de las horas de sueño, un espacio para el descanso:
- Evitar las cenas abundantes
- Evitar bebidas estimulantes -café, alcohol- previas a las horas de sueño
- Evitar rutinas de ejercicio tipo deportivo previas a la hora de dormir
- Procurar siempre un mismo horario para irse a la cama.
- Tener una cama cómoda y limpia
- Usar ropa holgada, cómoda y limpia para dormir
- Dejar fuera de la recámara los dispositivos electrónicos -teléfono, TV, tableta o laptop-.
- Procurar que la habitación sea fresca, aislada del ruido y de la luz, en la medida de lo posible
Además, hay actividades que nos preparan para un buen dormir, sobre todo si tienes dificultades para conciliar el sueño:
- Tener una rutina de ejercicio regular durante el día y llevarla a cabo de 3 a 4 días por semana.
- Antes de irse a la cama, tomar un baño con agua caliente
- O bien, disponer de música relajante o aromas relajantes
¡Prepárate para descansar!
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