En el caso de México, los primeros registros de parteras datan de la época prehispánica. En aquel periodo llegaron a gozar de gran prestigio dentro de los pueblos indígenas, pues su práctica se relacionaba con cuestiones religiosas vinculadas a la fertilidad.
Con el proceso de la conquista, la partería se occidentalizó y se prohibieron algunas prácticas y conocimientos de la antigua medicina mexica, lo que provocó que las parteras indígenas perdieran su prestigio debido a que en la religión católica el parto se consideraba como un estado sucio o de enfermedad,[1] recordemos que en el Antiguo Testamento, Dios castigó a la mujer con el aumento de los malestares y dolores durante su embarazo y parto a causa del pecado original.
Las mujeres que se dedicaron a la partería pertenecieron a las clases sociales bajas, así que muchas eran indígenas, afrodescendientes y mestizas; ellas conservaron parte de sus antiguas creencias o prácticas para reducir el dolor y el tiempo del parto e ignoraron las ideas impuestas por las autoridades occidentales, como la de considerar el sufrimiento e incluso la muerte de la embarazada o del bebé como algo natural y designado por mandato divino para la purificación de las mujeres.
Existen diferentes tipos de parteras, desde las parteras profesionales certificadas que trabajan en centros de salud hasta las parteras tradicionales. Su labor es crucial para reducir la mortalidad materna y neonatal, y para garantizar un parto respetado y humanizado, siendo reconocidas como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
¿Qué hacen las parteras?
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Atención prenatal:
Ofrecen seguimiento y cuidados durante el embarazo.
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Acompañamiento en el parto:
Apoyan a la mujer durante el trabajo de parto y el nacimiento, buscando que sea una experiencia normal y saludable.
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Cuidado posparto:
Brindan atención y apoyo a la madre y al recién nacido en el periodo posterior al parto.
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Salud sexual y reproductiva:
También pueden ofrecer asesoramiento en planificación familiar, control de natalidad y salud de la mujer en general.
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Promoción del parto respetado:
Defienden un enfoque centrado en la mujer y el proceso natural del nacimiento.
Tipos de parteras
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Parteras profesionales certificadas (en EE. UU.):
Incluyen parteras enfermeras (CNM) y con certificación (CM) que tienen formación universitaria y pueden ejercer en hospitales, clínicas y casas de parto.
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Parteras profesionales certificadas (CPM):
Se enfocan en el parto de bajo riesgo en casa o centros de maternidad, con formación especializada en obstetricia.
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Parteras tradicionales o comadronas:
Son mujeres con un profundo conocimiento ancestral que no siempre tienen formación formal, pero que son fundamentales en comunidades rurales y marginadas.
Su importancia
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Reducción de riesgos:
Pueden prevenir muertes maternas y neonatales, y hacen que los partos sean más seguros.
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Atención integral:
Acompañan a las mujeres en todo el proceso vital de la maternidad, con un enfoque humano y comunitario.
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Acceso en zonas remotas:
Son cruciales en áreas donde el acceso a establecimientos de salud es limitado.
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Reconocimiento cultural:La UNESCO reconoció la partería como un tesoro cultural, subrayando el valor de sus conocimientos ancestrales.
(1) https://www.gob.mx/agn/articulos/las-parteras-mexicanas-sabiduria-ancestral?idiom=es










