No quiero oro, ni quiero plata, yo solo quiero romper la piñata, es el canto clásico a la hora de partir la piñata. La olla de siete picos y muchos adornos se rompe en las posadas como símbolo de que el ser humano puede salvarse al terminar con el mal.
¿De dónde viene esta tradición?
Las piñatas son originarias de China, en donde se utilizaban para las celebraciones de año nuevo. Posteriormente, Marco Polo llevó esta tradición a Italia en donde se adaptó a las festividades de la cuaresma. De allí pasaron a España, y después de la Conquista, este objeto se difundió se hizo presente en México. Sin embargo, también existe evidencia de que los aztecas realizaban una festividad similar para celebrar al Dios Huitzilopochtl.
Más adelante, la piñata comenzó a utilizarse como herramienta de evangelización en el Nuevo Mundo. A principios del siglo XVI, los frailes hábilmente transformaron la ceremonia tradicional de la olla de barro en sesiones de instrucción religiosa al cubrir la olla con papel de color, y darles tal vez, un aspecto impresionante, pues decían que los adornos de oropel, o sea las láminas de latón que imitan el oro, simbolizaban las vanidades y engaños del mundo.
Las tradiciones hablan de una olla que es el mal, de siete picos que son los siete pecados capitales. De muchos adornos que impiden ver al mal, distrayendo nuestra atención, disfrazandolo entre colores y lazos.
Al que va a romper la piñata, se le vendan los ojos representando la fe que Dios nos da y que rompe con las mentiras y engaños.
De un palo, que significa su ayuda y que potencializa nuestras fuerzas para romper con el mal.
Se necesita la esperanza que es el tino para acertar y así uniendo la fe, laa fortaleza y la esperanza empezamos a dar palos.
Una vez que logramos después de varios intentos romper el mal, dejamos escapar todos los tesoros dulces y sorpresas que la olla apiñaba y que significan los talentos y valores que por generosidad celestial todos llevamos dentro.
La tradición de la piñata moderna se dice que se originó en el mismo momento en que se originaron las posadas de la Navidad en Acolman de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, cerca de la zona arqueológica de Teotihuacán. En 1586 los frailes agustinos de Acolman recibieron la autorización del Papa Sixto V para celebrar lo que se llamó “misas de aguinaldo”, que más tarde se convirtieron en las posadas.
Fuente: www.rmx.com.mx , México Desconocido.










