Hijos, ¿Cómo Ponerles Límites sin Violencia?

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La educación de nuestros hijos e hijas no es tarea sencilla, muchos padres repiten los patrones de su infancia a base de gritos o golpes, mientras que otros les permiten que hagan lo que quieran. Sin embargo acceder a todo lo que un hijo desea puede afectar en su desarrollo más de lo que se cree.

Los especialistas en psicología indican que no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, propiciar a que sean unos consentidos  y que a la larga sean personas con depresión , insaciables, pues nunca será suficiente lo que tengan. Estos niños  no serán capaces de manejar la frustración, no sabrán cómo resolver sus problemas y podrán  desarrollar algunas adicciones.

¿Cómo se puede ser firme y amable a la vez, sin caer en ningún extremo?

La amabilidad con firmeza no es un punto fácil, pero se encuentra a través de la práctica. Inicialmente, cuando un padre empieza a ser más firme tiende a ser autoritario; la idea es no enojarse y aprender a decir ‘no’ de manera clara sin ofender, humillar ni discutir. Es clave superar el sentimiento de culpa, pensando que la disciplina puede molestar un poco al niño, pero le servirá para su futuro.

 La Balanza

 Aclarar  objetivos y los medios para lograrlos: como padre debes estar en posición de guía y debes tener claro para dónde vas.

Acompañar, no invadir: sé el copiloto del avión de la vida de tu hijo, no el piloto.

Disciplina: fija y cumple rutinas, reglas y límites, con justicia. No amenaces

Respeto: darle a cada quien su puesto, manteniendo la dignidad personal. Mantén la serenidad

No juzgues: aprenda a escuchar sin juzgar para no perder la confianza de tus hijos.

Supera la culpa: Atrévete  a decir ‘no’ cuando es lo mejor.