¡Agotada! Cansada de Trabajar Desde Casa

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No te desesperes. Es lógico que te sientas así y te tengo una buena noticia, hay cosas que puedes hacer -y que dependen por completo de ti- para subir tu energía y tu estado de ánimo mientras haces home office.

La novedad de trabajar en pijama, o 50-50, es decir, mitad vestida de oficina y mitad de pants, ya dejó de serlo. ¡Y qué bueno! Porque una de las razones para sentirse mal, es, precisamente, estar en pijama todo el día. La mente no puede diferenciar los cambios si no haces un cambio de rutina, y se desata en tu interior una pequeña pelea porque algo le dice que es hora de salir, y otro “algo” le dice que es hora de descansar. ¿Te das cuenta de la locura de estos mensajes encontrados?

Como aún nos quedan meses por estar en confinamiento y un gran número de oficinas regresarán, si la pandemia lo permite, a trabajar o bien de manera escalonada o con nuevas medidas durante los próximos meses o hasta inicios del próximo año, lo mejor es tomar algunas decisiones que nos ayuden a -además de mantener la salud física- la salud mental.

Te dejo soluciones que harán una gran diferencia para ti mientras continúas con tu trabajo desde casa:

Empieza el día como si salieras a trabajar e inicia una rutina en este sentido ¿Qué significa esto? Que te levantes temprano como lo hacías antes, hagas ejercicios -si era parte de tu rutina- te bañes, desayunes y estés lista para trabajar a partir de la hora en la que inicien actividades en tu oficina. Posiblemente serán las 9 ó las 8. 

Si trabajas por tu cuenta y eres tu propia jefa, ¡haz lo mismo! Llevo algunos años trabajando en casa, salgo (o salía) a ver a mis clientes e iba a una oficina compartida cuando era necesario, y una de las primeras cosas que me quedó claro es que era necesario hacer era precisamente eso: empezar todos los días con una rutina que me tenga lista a las 9 am lista para hacer lo que haga falta. 

Aunque no lo creas, este pequeño hábito tiene muchos beneficios: no tengo que preocuparme a medio día cuando las llamadas se intensifican por bañarme o arreglarme; si surge una llamada o Zoom imprevista, estoy presentable; si surge una emergencia, estoy lista para salir con la mejor cara posible.

Además, me da la sensación de estar preparada para lo que sea… y así es. Cuando logras vencer tu propia inercia y flojera para no vestirte o dejas de pensar que “porque estás en casa y nadie te va a ver, está bien que no te arregles” te darás cuenta de que estás invirtiendo en bienestar y autoempoderamiento. ¡Es una gran inversión, te lo digo!

Mueve tu cuerpo y haz ejercicio.

¡Ya sé! Suena de flojera y a muchas personas no les gusta. ¿Ejercicio, yo? ¿Ejercicio en mi casa y con todo lo que tengo que hacer? ¡Pues si! No tienes que salir a correr un maratón ni comprar un equipo súper caro en el gimnasio para poner manos -y cuerpo- a la obra. Con hacer una rutina de 20 minutos al día, tu cuerpo te lo va a agradecer y tus órganos también. 

Lograrás hacer dos cosas: darle un break a tu cerebro, literalmente, te agradecerá que lo desconectes y tu cuerpo necesita ejercitarse para liberar endorfinas y mantenerte saludable. Las endorfinas generan una sensación positiva en el cuerpo, por algo les llaman la “hormona de la felicidad”. 

Si no tienes idea de por dónde empezar, te daré un gran tip. Yo hago power walk, y los ejercicios que hago son los de Leslie Sansone en Youtube.

Son gratis y saludables, además de que tiene rutinas para todos los niveles y con distintos rangos de tiempo. Así que si 20 minutos te parece mucho parra empezar, puedes empezar con 10, y si eres intensa, puedes hacer rutinas de 1 hora o de 45 minutos.

Haz calentamiento primero y estiramientos al final para evitar lastimarte. ¿Tienes dudas? Nada que no encuentres en internet.

Respeta tus horarios de comida. En este tiempo escucho quejas de muchas personas porque la jefa o el jefe les llama a todas horas, desde las 7 de la mañana hasta las 11 ó 12 de la noche y de lunes a domingo.

En otras palabras, no hay descanso, yesto,evidentemente, está desembocando en un estrés inmenso, que repercute en tu salud, productividad, convivencia familiar y laboral.

 Además, como estamos pegadas a la computadora sin parar, se nos hace fácil comer frente a la pantalla a la hora de la comida y no dejar de trabajar. ¡Error! Al igual que con la pijama, la mente necesita saber que hay pausas y momentos de descanso. 

Si se trata de atender clientes, y te es posible, cambia el horario, si no es factible, trata de que la llamada o videoconferencia no te quite todo el espacio de la comida. Si eres tú quien padece a tus superiores, sugiere que hagan un break para la comida, y compárteles que quien se beneficiará con esta decisión serán ellas y ellos en primer lugar, y por ende, su empresa. 

Nada peor para dar al traste con la productividad que un equipo estresado y molesto. El rendimiento va hacia abajo a toda velocidad. Construyan una cultura de respeto también, y no envíen mensajes ni esperen respuestas fuera de los horarios laborales. La vida privada y las actividades que hacemos fuera de esos horarios son igual, o más importantes aún. 

Haz lo que sea necesario para cuidar ese espacio y tiempo, y para respetar el de las personas que te rodean y con quienes colaboras.

Información de Claudia Calvin Venero. Consultora en Igualdad, Tecnología y Liderazgo