Derivado del confinamiento ante la pandemia de Covid-19 y de los sistemas híbridos educativos y laborales, el proceso de digitalización de la vida cotidiana se acentuó para bien y para mal.
Es indispensable visibilizar y señalar los riesgos a los que están expuestas niñas, adolescentes y mujeres en el espacio virtual. El 65% de 7 mil 509 ciberdelitos reportados entre 2021 y febrero de 2022 fueron padecidos por niñas o mujeres.
Además, se registra un aumento de 315%, si se compara enero y febrero de 2022 con los primeros dos meses de 2021. Casi la mitad de las atenciones son de entidades distintas a la CDMX.
Las más vulnerables en el espacio digital son mujeres de entre 18 y 30 años; dos de cada cinco reportes por conductas delictivas en línea son realizados por ellas. Les siguen las mujeres de entre 31 y 40 años, con un 29%.
Peticiones de apoyo a niñas y adolescentes se multiplicaron 149 veces
Llama la atención que, aunque representan un porcentaje menor en el total de atenciones, las llamadas de mujeres mayores de 60 años crecieron 600% en el segundo año de pandemia, en comparación con el 2019. Además, las peticiones de apoyo a niñas y adolescentes se multiplicaron 149 veces en el mismo periodo.

Durante 2019, los reportes de ciberdelitos contra mujeres eran principalmente de tipo patrimonial: fraude en la compra-venta por internet, phishing, robo de identidad o las llamadas estafas amorosas, mientras que a partir de 2020 comenzaron a reportar ciberdelitos contra su intimidad, como sextorsión o ciberacoso, y desde el segundo semestre del año pasado, fraudes a través de apps de financiamiento.
El análisis de los reportes de ciberdelitos revela la vulnerabilidad de las mujeres, por ejemplo, ante sextorsión, en la cual son víctimas en una proporción de cuatro a uno en comparación con los hombres; el ciberacoso con tres a uno; el fraude por medio de apps de préstamos y las estafas amorosas, ambas en dos a uno respecto a los varones.










