Factores tan simples como no tomar agua o no dormir lo suficiente son una de las respuestas a la falta de luminosidad en nuestra piel, pero estos otros factores que tal vez no tenías en la mira, también lo son:
#1. No te proteges de la luz azul, y tampoco usas protección solar en casa
La luz azul que emiten los dispositivos electrónicos ensucian la piel y en exceso puede provocar la aparición de manchas y flacidez. Te aconsejamos reducir todo lo que puedas esa sobreexposición y protégete con productos que actúen como un escudo y eviten, no sólo la falta de luminosidad, sino también el daño oxidativo, la deshidratación y la aparición de manchas.
Tip:
Estando en casa usa un SPF 30, será suficiente para contrarrestar los efectos de la luz azul.
#2. No practicas la desconexión digital una hora antes de irte a la cama
Es importante realizar la desconexión digital al menos 1 hora antes de acostarte, así evitarás que la luz azul influya en la calidad del sueño. No sólo por cómo afecta a la melatonina, sino también porque si no descansas bien y duermes las horas necesarias, tu piel no puede realizar de manera correcta su regeneración celular.
#3. No haces 30 minutos diarios de “Power Walking” (caminada a velocidad determinada).
Basta con mantener nuestro cuerpo activo, evitar el sedentarismo y practicar unos 30 minutos de ejercicio al día, que bien pueden equivaler a un paseo a buen ritmo. Si no hacemos ejercicio de forma regular, tendremos un déficit circulatorio, esto quiere decir que la circulación sanguínea no va a a la velocidad óptima para permitir la correcta oxigenación de todas las células del cuerpo, incluidas las de la epidermis. Y si consideramos que la piel es el último órgano del organismo al que llegan nutrientes e hidratación, como resultado a esa falta de circulación, el rostro mantendrá mayor opacidad.
#4. Haces deporte sin cuidar la piel antes y después
Practicar deporte aumenta la flexibilidad de la piel y mejora su estructura, además de favorecer la eliminación de toxinas. Es importante cuidarla después de practicarlo ya que hay componentes que influyen de forma negativa en la piel como el sudor, las impurezas y la deshidratación. Para evitar el daño es importante limpiarse la cara antes y después de hacer deporte, debes liberar los poros y no solo si llevas maquillaje, tenemos que eliminar los restos de impurezas y toxinas empleando un producto apropiado a cada tipo de piel para que no la deshidrate.
#5. Abusas de las harinas
¿Cuántos alimentos de los que ingerimos a diario llevan harina? Teniendo en cuenta que entran en la lista, no solo panes, sino galletas, pan de molde, cereales de desayuno, rebozados y algunas salsas, seguro que la respuesta sería “unos cuantos”. Es importante saber que, un exceso de harinas provoca una cadena de reacciones en nuestro cuerpo: digestiones pesadas/procesos intestinales más lentos y pesados/estreñimiento y eso puede causar, por ejemplo una erupción acneica o una generación de sebo excesiva que, de no eliminarse correctamente, al oxidarse, dañará y mermará la luminosidad de la piel.

#6. No tomas suficiente vitamina C
La vitamina C es la responsable de dar luz a la piel y una de las mejores aliadas para pieles fatigadas y apagadas, te recomendamos siempre tener en la nevera alimentos ricos en esta vitamina, como: tomates, cítricos, fresas…
#7. Quieres llegar a todo
Un clásico, el ¡estrés! hay factores internos como el exceso de estrés o de preocupaciones, que no nos permiten bajar el ritmo, desconectar y descansar, y que también interfieren en la luminosidad de la piel, por eso las vacaciones sientan tan bien a la piel. ¡Es en serio!
#8. No trabajas la respiración consciente
Todos respiramos, pero no siempre lo hacemos de una forma consciente y beneficiosa para nuestro organismo. Trabajar la respiración consciente para mejorar la oxigenación de nuestro cuerpo y, por tanto, también la luminosidad de la piel, requiere cierto aprendizaje.
Tip:
Siéntate en la cama con la espalda erguida y presiona la punta de la lengua contra el paladar, justo detrás de los dientes frontales. Manteniendo esta posición, cierra la boca e inhala por la nariz hasta contar hasta 4, mantén esta respiración hasta contar hasta 7 y, a continuación, exhala por la boca alrededor de la lengua hasta contar hasta 8. Repite 4 veces. Intenta convertir esta práctica en hábito.
#9. Abusas de la carne procesada y de los embutidos
El abuso de la carne procesada y de los embutidos, no solo afecta al organismo, sino a la luminosidad de la piel. Los conservadores que emplean, como los sulfitos, son responsables, si se abusa de ellos, de la falta de luz y, además, pueden provocar inflamación y enrojecimiento.
#10. No proteges tu piel de la contaminación interior
Es importante tener en cuenta que la contaminación doméstica ¡existe! y que se puede minimizar su impacto. Son un universo de micropartículas que no vemos, pero que provienen de la calefacción, refrigeración, materiales de construcción y productos de limpieza y que se está demostrando que pueden provocar la disminución de vitamina E de nuestra piel y la pérdida de firmeza. Dado que cada persona pasa el 80 % de su tiempo en su domicilio o en su oficina, la contaminación doméstica constituye, según la OMS, un peligro diario. Por tanto, usar productos con efecto “detox” resultan beneficiosos para liberar a la piel de esas toxinas a las que se enfrenta.










