Quiero hoy usar este espacio para expresarme no sobre la mujer, sino sobre lo femenino.
Y es que no solo desde el psicoanálisis sino en la vida diaria parece que lo femenino estuviera apartado de lo masculino.
Sigmund Freud fue fuertemente criticado cuando propuso que la mujer tenía envidia del pene. Solo por no tenerlo, la mujer nacía castrada.
En un sentido más cotidiano me atrevo a proponer que algo es cierto, histórica, cultural y socialmente tener un pene ha sido nacer con una ventaja.
Tener un hijo varón aseguraba la perpetuidad de un reino, tener un hijo varón aseguraba la perpetuidad de un apellido. Sin embargo, algunas cosas han cambiado, en México, muchas madres solteras se perpetúan orgullosamente a través de su apellido en sus hijos, sin la necesidad de un padre
Lo anterior me lleva a reflexionar en el papel de lo femenino a lo largo de nuestro camino y sobre todo dónde estamos ahora en relación con este tema.
Este 8 de marzo y desde el año pasado las mujeres hemos salido a gritar que nos indigna la agresión, la muerte, la violencia y la discriminación hacia nosotras.
Porque la mujer es creativa y creadora, ha despertado en su género y ha despertado lo femenino en la conciencia social, sin importar el género.
Y aquí es donde me pongo un poco como el Grinch en navidad. El día internacional de la mujer se inspira en un movimiento doloroso y en el que la mujer y lo femenino se hicieron notar como parte aguas en la historia.

La propuesta de conmemorar un Día Internacional de la Mujer nace de un acontecimiento nada romántico acontecido al final del siglo XIX, después de la Revolución Industrial.
Este fue un periodo histórico que transformó la economía y el modo de trabajo desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Sin embargo, uno de los problemas más grandes era que muchas mujeres eran explotadas y ninguna ley las protegía.
El 8 de marzo de 1857, unas mujeres dedicadas a la costura se unieron para convocar a una huelga en Nueva York. Era un grito por lograr salarios justos y condiciones de trabajo humanitarias pero fueron detenidas y reprimidas por la policía hasta que dos años después lograron crear su sindicato.
El 8 de marzo no es para celebrarse, es para reflexionar y para conmemorar a estas valientes mujeres.

¿Por qué entonces me refiero a lo femenino y no a la mujer?
Porque en el psicoanálisis se hace uso de la propuesta de una bisexualidad psíquica en el individuo proponiendo que hay rasgos masculinos y femeninos en la psique de toda persona.
Por eso me indigna cuando una mujer es irrespetada, denostada, atacada o asesinada. Porque sin importar el género de quien la ofende se ofende a sí mismo, es como una proyección de una suerte de rechazo hacia su propia gran posibilidad de integrar estas dos partes, lograr una evolución y hacer uso de una gran herramienta con la que todos fuimos dotados.
En 1966 Donald Winnicott, psicoanalista y pediatra presentó ante la Sociedad Psicoanalítica Británica un texto que incluye posteriormente en su libro Realidad y Juego, donde presenta un capítulo llamado “La creatividad y sus orígenes”, desarrollando específicamente un subtítulo que llamó: “Los elementos masculinos y femeninos disociados que se encuentran en hombres y mujeres” donde establece el concepto de “bisexualidad”, como rasgo característico perteneciente a todo individuo.
Esta bisexualidad psíquica es propuesta por Winnicott como la presencia del “elemento femenino”, que corresponde al ser y el “elemento masculino” que corresponde a un hacer
O sea, de parte de lo femenino en una persona está la creatividad, la emoción, la sensibilidad y en la parte masculina está la acción, la provisión y el lograr la manifestación de todo un proceso imposible de lograr sin alguna de estas partes.
De nada sirve tener un gran sueño si no me pongo en acción. De nada sirve accionar sin un plan.
Por eso digo que quien ataca a una mujer ataca una parte de sí mismo, porque en la representación de este mundo tridimensional y externo la mujer representa lo femenino y el hombre lo masculino. ¡Qué bueno enterarnos que dentro de nuestra mente somos seres completos!.
El hombre y la mujer pertenecen a la misma especie, sin importar condición social, religión, raza o elección de género. Divide y vencerás. Pero unidos todos los géneros somos creativos y fuertes. Somos y hacemos.
El psicoanalista francés Jacques Lacan enunció alguna vez: “la mujer no existe, existen las mujeres una por una”. Qué frase tan polémica pero también a la vez tan reconocedora de la subjetividad de la mujer como individuo completo.
Para Simone de Beauvoir, la igualdad entre hombre y mujer es lo que hace posible que la relación de pareja se torne satisfactoria.
Para mí, en general, el respeto a la subjetividad de la persona, sin importar el género me permitirá el reclamo del respeto a mi propia subjetividad. El reconocimiento de la otredad nos hace crecer, enriquecernos.
No puedo dejar de citar a uno de los pilares del psicoanálisis, Melanie Klein, gracias a ella y su propuesta de técnica de análisis para niños permitió al psicoanálisis avanzar en áreas de tratamiento y crear bajo su nombre a la escuela Británica y a las corrientes Keiniana y Post Kleiniana, fue una mujer que se atrevió a pensar diferente y en una época victoriana donde las mujeres eran casi todas calificadas de histéricas.
Y Por cierto, las mujeres de esa época contribuyeron con su “histeria” al desarrollo del psicoanálisis, sin sus histéricas Freud no hubiera tenido entes de estudio ¿no creen?
Bueno, regreso a mi cita y me refiero a esta mujer porque estudia con mucho interés a la madre y su capacidad creativa.
El útero como una fuente de fantasía y vida.
Y entonces sí, vengo yo a ponerme a reflexionar, si la mujer tiene envidia del pene, ¿habrá envidia a la capacidad creativa del útero?
¿Espanta tanto el poder de una vagina o un útero que hay que atacarlos, mutilarlos, reprimirlos o matarlos antes de sentirse castrados?
Quiero terminar diciendo que anhelo con todas mis fuerzas que llegue el día en el que no reciba una felicitación porque se conmemora un día de la mujer, que espero con ansias el día en que por nacer mujer no se piense en mi como un ser en desventaja o discapacitada.
Deseo con todas mis fuerzas que no haya necesidad de tener un día internacional de la mujer.
¿Por qué digo esto? Porque no sería necesario, porque habríamos dejado de atacarnos entre nosotros porque entonces recibiría felicitaciones el 5 de febrero: día en que se respetan mis derechos como ciudadana, sin importar mi género.
Soy Mónica Chong y me encuentran en Facebook como Mónica Chong psicoanalista y en el whatsapp 5541759343










