El pie de atleta es una enfermedad dermatológica, muy fácil de contraer, por lo cual, es muy común. Por lo regular, las primeras manifestaciones de este problema se dan entre los dedos del pie, el calzado ajustado y con poca ventilación son factores que suman vulnerabilidad.
Algunos de los son:
- Erupción en la piel del pie
- Descamación
- Picazón
- Escozor
- Ardor

Prevenciones básicas
La infección puede perjudicar a uno o ambos pies, y propagarse a otras partes del cuerpo como la mano o axilas, es por eso que si tocas los pies debes lavarte las manos y no tocar otra parte del cuerpo. Es común que el pie de atleta provoque comezón, y nos rasquemos por lo que además de lastimarnos la lesión causada por el pie de atleta, las manos quedan contaminadas.
El pie de atleta es contagioso y quien tiene este problema debe ser responsable a la brevedad, pues puede contaminar toallas y ropa, por lo que es importante no prestar estos objetos, además del calzado, estos deben ser de uso personal; otra manera de propagar esta infección es a través de los pisos y/o tapetes, por lo que es importante evitar estar descalzo, unas sandalias podrían ser de gran ayuda.
Es súper importante, mantener nuestros pies lo más secos posible, evitando usar calcetines y calzados que provoquen humedad o se encuentren húmedos o mojados, si eres de los que sudan mucho cámbiate los calcetines y el calzado si es posible, por ejemplo, cuando llegues del trabajo puedes hacerlo, o lleva un par de calcetines en tu bolsillo para esta necesidad.
Cuándo debes consultar con un médico
Si tienes un sarpullido en el pie que no mejora en las dos semanas de haber comenzado el autotratamiento con un producto antimicótico de venta libre, consulta a tu médico.
Si tienes diabetes, consulta a tu médico si sospechas que tienes pie de atleta, especialmente si notas cualquier signo de una posible infección bacteriana secundaria como enrojecimiento excesivo, hinchazón, drenaje o fiebre.










