Mujeres Ante el Covid-19 y la pérdida del empleo.

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La pandemia de covid-19 ha desencadenado mucho dolor en las familias, muchos muertos, muchos enfermos y muchas pérdidas de empleo, las mujeres en el mundo son las más afectadas al ser cabezas de familia.

Unas 527 millones de mujeres en el mundo trabajan  en los cuatro sectores más afectados, a saber: los servicios de alojamiento y alimentación; las actividades inmobiliarias, empresariales y administrativas; la manufactura; y el comercio mayorista y minorista, que no son adecuados para el trabajo a distancia. Esto representa el 41% del empleo femenino total, frente al 35 % del empleo masculino total. De las 740 millones de mujeres que trabajan en la economía informal, un 42% pertenece a estos sectores, frente al 32% de hombres.

Las mujeres representan el 70% del personal sanitario mundial, y se encuentran en primera línea de la respuesta. Las trabajadoras, que ya soportan desventajas del mercado relacionadas con el género, se han visto afectadas de manera desproporcionada por situaciones de pérdida de empleo, reducción de horas de trabajo y quiebra. Además, han aumentado los riesgos para la salud que enfrentan las trabajadoras y los trabajadores sanitarios.

Las organizaciones signatarias, ONU Mujeres y W20, instan a los Ministros de Finanzas y los Gobernadores de los Bancos Centrales del Grupo de los G20 a invertir en las prioridades inmediatas y a largo plazo de las mujeres:

1.Toma de decisiones y gobernanza inclusivas

  •   Asegurar el liderazgo y la participación activa de las mujeres durante la respuesta a COVID-19 y después de esta.
  •   Recopilar y difundir datos desglosados por sexo y estadísticas de género sobre la situación económica de las mujeres durante la pandemia de COVID-19 y después de esta.
  • 2.Empleo e iniciativa empresarial sostenibles

  •   Salvaguardar los puestos de trabajo de las mujeres y generar otros empleos nuevos, dignos y ecológicamente sostenibles para las mujeres, especialmente en la infraestructura pública y social.
  •   Salvaguardar las microempresas y las empresas pequeñas y medianas, y asegurar su sostenibilidad mediante el acceso a tecnología, opciones de capacitación, mercados y financiación institucional innovadora.
  1. Redes de protección social ampliadas y accesibles

  •   Asegurar y mantener una asistencia social sólida (apoyo en efectivo o alimentos) y programas de seguro social (pensiones, salud y desempleo) dirigidos a los grupos vulnerables, incluidas todas las mujeres que trabajan en la economía informal y las que se encuentran fuera del mercado laboral.
  •   Facilitar o ampliar la licencia parental remunerada, los servicios de guardería o las prestaciones a los progenitores que trabajan, en especial las mujeres excluidas, las trabajadoras y trabajadores de servicios esenciales, los teletrabajadores, y quienes realizan trabajos de cuidados no remunerados.
  •   Invertir en infraestructura pública o social que tenga en cuenta el género, como los servicios de agua, saneamiento, energía, transporte y atención.
  • Sistemas de atención de la salud y servicios de violencia de género inclusivos, sostenibles y de calidad.

  •   Es importante   Garantizar la seguridad física, emocional y socioeconómica de todas las trabajadoras sanitarias y cuidadoras.
  •   Proporcionar servicios de salud materna, sexual y reproductiva, y de cuidado del VIH, especialmente a las mujeres más excluidas, en entornos donde las infecciones están controladas.
  •   Designar la respuesta a la violencia contra las mujeres y las niñas como un servicio esencial a largo plazo.
  •   Prestar servicios de prevención y protección, como de denuncia, refugio, salud y justicia acelerada para las sobrevivientes de la violencia de género.

Fuente: www.unwomen.org