Día De La Candelaria En México

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 Foto: Desde La Fe

El día de la candelaria celebra la presentación de María en el templo el día 2 de febrero; es decir, 40 días después del nacimiento de Jesús. Esta fiesta tuvo inicialmente un carácter penitencial y purificatorio, pues las personas se acercaban al sacramento de la penitencia o hacían procesiones.

Según el pensamiento bíblico del Antiguo Testamento, la mujer quedaba impura en el momento del parto (por la sangre que derramaba en el acto de dar a luz), por lo que debía cumplir con un rito establecido para su purificación. Para ello tenía que esperar 40 días, si daba a luz a un niño, y 80 si daba a luz a una niña.

Después del tiempo esperado, la mujer se presentaba en el templo para cumplir con el rito de purificación, llevando consigo la ofrenda prescrita por la ley que consistía en presentar dos animales, que en el caso de los pobres, eran dos pichones o tórtolas.

¿Cómo se celebra esta fiesta México?

En nuestro pueblo hay una gran devoción al Niño Jesús y en todos los hogares hay una imagen de Él que nos ayuda a vivir el tiempo santo de la Navidad. En Nochebuena, llevamos la imagen a la Misa de Gallo y, al final de la celebración, los padrinos la arrullan y la llevan a acostar en el pesebre (puesto en el Nacimiento) entre las imágenes de María y José.

Pasado el 6 de enero, fiesta de los Reyes Magos, los padrinos recogen la imagen del Niño y la llevan a su casa donde la visten primorosamente para llevarla a presentar al templo el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Todo esto se hace entre sencillas fiestas familiares en las que no faltan los tradicionales tamales y atole.

Aunque la tradición señala que el Niño Dios debe tener un padrino y que estos lo son por tres años consecutivos, no es necesario seguir al pie de la letra estas normas.

Lo más importante de la figura del padrino es que constituye un signo de amistad. Se invita como padrinos del Niño a personas a las que uno aprecia y con las que quiere uno estrechar la relación de amistad, ligándola con algo tan sagrado como el mismo Niño Jesús.

El ser padrino debe considerarse como un honor que nos hacen nuestros amigos, pero sería bueno tomarlo también como un signo de predilección de Dios. Fíjense: ¡ser padrinos nada menos que del Niño Jesús! Que ese honor sea correspondido con un esfuerzo por acercarnos más a Cristo y por vivir más de acuerdo con su enseñanza.

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FOTO: Periódico Izcalli

¿Cómo debo vestir a mi Niño Dios?

La bondad de esta tradición desmerece cuando en lugar de fijarnos en lo más importante nos quedamos en lo secundario. Y es que se le ha dado exagerada importancia al tipo de ropa que va a llevar la imagen del Niño ¡y eso no tiene importancia!

Fuente: Desde La Fe.