Mansplaining: La Violencia Sutil, La Relación de Poder del Hombre Que quiere sobre la Mujer

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La violencia en la pareja se presenta hoy en día agudizada ante la pandemia, pero ha sido cuestión cotidiana desde hace mucho tiempo.

Si vemos películas de la época del cine de oro, veremos a un padre impositor y a una madre sumisa donde la palabra de él era ley y a veces de hierro, no solo para la esposa, en algunas ocasiones se extendía a la familia entera.

Sin querer justificarlo, creo que la crianza a veces juega un papel muy importante para normalizar esta violencia que no siempre ha sido sutil.

Vemos con tristeza y tal vez frustración, cómo ha pasado de generación en generación hasta el grado en  que algunos patrones se han repetido tanto que se han normalizado y eso debiera ser un foco rojo, inclusive de salud y política pública.

Existe la franca violencia que se infringe desde los golpes, hasta los feminicidios, pero existen aquellas que se dan de manera menos perceptible, inclusive para la víctima, como la que describe el término conocido como mansplaining. Y que Héctor Llanos Martínez del diario el país, sugiere como su equivalente en español  la palabra “machoexplicación”

Mansplaining surge a partir de la propuesta de Rebeca Solnit, escritora norteamericana, colaboradora y editora de la revista Harper´s quien escribió un ensayo llamado “Los hombres me explican cosas”, donde comparte su observación al notar que en espacios públicos muchos hombres le “sugerían” y aleccionaban sobre los temas en los que ella era experta. Inclusive sobre trabajos que eran de ella y no la relacionaban con su autoría, haciéndola aclararles quién era y qué ya lo había escrito.

Imagen la Tercera .com

Su propuesta se hizo popular entre la comunidad femenina, la académica y la científica, de tal manera que a un año de su publicación en 2017, el término mansplaining ya estaba incluido en el diccionario urbano de la lengua inglesa.

Solnit en su momento hizo la aclaración de que no intentaba que el término fuera solamente aplicado a un género ni a todos los hombres puesto que no es aclaró que no se trataba de una práctica totalmente inclinada a un género. Así como que no todos los hombres presentaban conductas arrogantes, condescendientes e ignorantes, porque cualquier persona puede ser así.

Aquí entro yo con mi deducción de que todo esto está basado en una suerte de envidia primaria, como propone una de las piedras angulares del psicoanálisis, Melanie Klein.

Le llama primaria porque según su atinada propuesta es una envidia muy primitiva, que surge de las primeras etapas psíquicas del ser humano y para no entrar en teoría lo resumiré un tanto coloquialmente como: No es que quiera lo que tú tienes, es que no quiero que tú lo tengas. En este caso, creatividad, inteligencia, independencia, igualdad o superioridad, desde el punto de vista de quien la experimenta.

Hay una realidad y es que la mujer está empezando a tomar cada vez más voz y presencia en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, es más rápido imaginar a un astronauta hombre que a una mujer, al futbol algún cronista le llamó “el juego del hombre” y hoy las mujeres tienen ligas y son muy competitivas. Pero eran campos dominados por la presencia masculina.

Así, la propuesta de Solint es que estos campos están tan dominados por la percepción de su ejercicio por los hombres que llega una mujer solo en casos aislados a romper con el estereotipo y lo achaca a un peligro generado por la disparidad de género  normalizada y reforzada por la percepción socio-cultural.

Si lo vemos bajo esta lupa, sería justo decir que la presentación de este fenómeno no siempre es con la intención consciente de minimizar o agredir, pero que sí son de una realidad normalizada a lo largo del tiempo, que favorece la perspectiva y la auto-confianza masculina por encima del conocimiento y trabajo de las mujeres.

Ahora bien, No todas las mujeres somos astronautas, científicas o escritoras, pero también nos alcanza este fenómeno en la vida cotidiana.

Por su definición original el mansplaining tiene como característica acentuar la relación de poder del hombre sobre la mujer. !Pero he visto mujeres muy fálicas ejerciendo esta violencia también! Solo que por las circunstancias en que se acuñó el término tiene el prefijo “man”, hombre en español. Y es que por las razones ya expuestas se presume que el hombre da por sentado que la mujer “no sabe” o tiene menos capacidades o intelecto solo por ser mujer. Aquí se entiende por qué se propuso la equivalencia al español como “macho explicación”.

psyciencia.com

El mansplaining de día a día y que nos acontece a los simples mortales, se usa haciendo referencia a esas ocasiones tan frecuentes que a veces pasan desapercibidas donde un hombre interrumpe a una mujer para darle una explicación sobre el tema que ella ha abordado.

En mi consulta he visto este fenómeno en una chica que me comentaba su enojo porque un compañero de trabajo, en cada junta, sin falta, la interrumpía para tomar el tema y terminar de hablar por ella o bien, le susurraba al oído lo que debía decir o francamente dirigiéndose a ella, en voz alta la corrige o “asesora”. De mas está decir la afectación que se presentó en la paciente por esta forma sutil de violencia que afectaba su dignidad, le producía humillación y frustración.

Y es que la persona que ejerce el mansplaining, y aclaro “persona”, porque coincido que no es un fenómeno solamente masculino, si mi propuesta sobre el tema tiene algún sentido, la envidia es universal, esta persona actúa con superioridad demostrada en una actitud paternalista y condescendiente. Aquí de inmediato pienso en una pareja donde una de las partes es interrumpida por la otra hasta para contar una anécdota.

Hay frases introductorias que apuntan claramente al momento en que se presenta este fenómeno como: “En realidad ella quiso decir que…”, “déjame te explico para que lo entiendas mejor”, “ no estas entendiendo”, “déjame explicarte porque no lo estás haciendo bien.

Pero quiero ser optimista. Si como dijo Freud, la elaboración de un conflicto se logra haciendo consciente lo inconsciente, entonces ya estamos siendo conscientes de esto, ya cada vez hay menos pretextos para la humillación de otro.

Mónica Chong. Psicoanalista