Vivir en la Culpa o Tomar Responsabilidad?

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Hay una gran diferencia entre culpa y responsabilidad. Decir “Es mi culpa” o decir “Es mi responsabilidad”.  Según el Instituto for Coaching Psychology decir “Es mi culpa” o decir “Es mi responsabilidad” hace que cambie por completo nuestra forma de sentir y nuestro comportamiento.

Cuando decimos “es mi culpa” adoptamos una posición de debilidad, nos sentimos mal con nosotros mismos. Este sentimiento no nos sirve para mejorar ni tampoco tiene ninguna utilidad para las personas que se han visto perjudicadas por el error que podamos haber cometido.

“Adoptamos una posición de víctima, de impotencia, quedamos atrapados en el pasado que nos inmoviliza en el presente. Los sentimientos que nos genera nos impide actuar en el ahora. No hay culpabilidad, por grande que sea, que pueda solucionar un problema”.

La Psicoanalista Mónica Chong asegura que a medida que vamos acercándonos a la vida adulta, y desde que somos niños, somos inundados con la idea de que deberemos ser adultos responsables.

Y es una buena idea, pero ¿qué es lo que se asume por responsabilidad en términos generales?

¨Yo recuerdo que de pequeña era cumplir con mis deberes escolares, ser respetuosa y si por ahí se podía ser la mejor académicamente para prepararme y en el futuro ser un adulto exitoso económica y socialmente.

Y entonces de no cumplir con esos cometidos es altamente probable que se gestara una sensación de culpa si no se cumplía con el deseo que nos atravesaba desde el deseo y la expectativa impuesta por ese otro ¨.

Agrega que así es como probablemente fuimos creciendo, sin darnos cuenta ya inoculados con un sentimiento de culpa al no haber sido capaces de responder a esas expectativas, desdibujándonos tal vez y cargando la pesada loza de no ser lo que se esperaba de nosotros.

¨Luego entonces, el deseo propio pudo haber quedado vedado a nuestro alcance y sentir que hacer lo que realmente nos satisface pudo haberse tornado culposo, y así, casi sin darnos cuenta, comenzamos  vivir en la culpa y la responsabilidad en realidad ya no tiene su sentido original ¨.

 

Me parece entonces que es buena idea comparar ambos conceptos:

Para la RAE la culpa es:

La imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta.

Ser causante de algo

Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

¨Y si bien ocupa la palabra responsabilidad para definir este término, me da la impresión de que es demasiado acusadora y punitiva donde condena a un sujeto. Un poco más adelante me permitiré hacer un personal comparativo de estos términos.

Creo invaluable citar a la pionera del psicoanálisis de niños Melanie Klein, que en su escrito amor, culpa y reparación nos dice sobre el sentimiento inconsciente de culpa que, y la cito textualmente: todos sabemos que al captar en nosotros impulsos de odio hacia la persona amada nos sentimos afligidos y culpables”.

 “… El enojo contra el ser amado tortura al seso como la demencia” Coledrich

¡Fuerte pero cierto!  afirma Mónica Chong:

¨Porque entonces entran las represiones de la psique a intentar protegernos de esas producciones mentales pero una cosa es cierta, aunque nos neguemos el derecho a sentir aquellas, desde mi punto de vista mal llamadas emociones negativas, ya se produjeron en nuestra mente y ahí estarán desde lo inconsciente haciéndose presentes a través de nuestros lapsus al hablar, en nuestros actos fallidos en la vida cotidiana, porque todo lo que no se dice, se actúa ¨.

Entonces, perturban nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, pudiendo dar pie a una interminable espiral de fuentes inconsistentes de nuevas generaciones de culpa.

¨Y cuidado con caer en este remolino, porque pueden empezar a generarse sentimientos de auto devaluación, de sentir que no se merece el afecto de nadie, de tender a aislarnos y de volvernos distantes y fríos ¨.

Esto puede repercutir en ser una limitación para gozar de una vida tranquila, en convertirse en una loza que nos lleve inclusive a producir un sentimiento de inferioridad, de no ser capaces de alcanzar el triunfo.

Melanie Klein hace en este texto que cita la psicoanalista  Chong una observación interesante:

¨Dice que algunas personas, inundadas por esta constante culpa inconsciente, necesitan de alabanza y aprobación general, precisamente porque necesitan la prueba de que son dignas de ser amadas¨.

Esto origina un temor inconsciente de no ser capaces de brindar amor suficiente y genuino y de no poder dominar los  impulsos agresivos hacia los demás como si fueran un peligro para los que aman ¨.

¨No sé ustedes, pero la culpa me parece una absurda loza muy pesada de cargar que o deja vivir y que realmente no soluciona nada, solo viene a complicarnos la existencia, pero más allá me parece una inútil herramienta que solo oculta de manera muy deficiente hacernos cargo de lo producido por nosotros, y las ideas inoculadas por el deseo del Otro que desde pequeños fuimos  asumiendo ¨.

Propone  intentar cambiar la culpa por tomar responsabilidad que en un momento dado nos podrá llevar a efectivamente reparar lo que asumimos dañado.

La responsabilidad es definida por la RAE como:

Obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de una culpa.

O sea, reparar el daño. ¨Para esto debiéramos entonces maduramente aceptar que deliberada inconscientemente, pudimos haber causado un daño a nosotros mismos o a otra persona. Y aquí por mera represión nuestro impulso es negarlo, evadirlo y ¡qué mejor que la culpa! .

No es un proceso sencillo, lo he visto en mi práctica psicoanalítica, hay que buscar la raíz de la generación de la culpa, asumir los afectos y emociones que conlleva, las circunstancias que la generaron y entonces sí, tomar responsabilidad, de existir, y reparar¨.

Ejemplifica: ¨Veámoslo así, si una pareja de adolescentes tuviera que enfrentar un embarazo a la luz no deseado ni planeado por irresponsablemente no haberse protegido, de nada servirá en términos prácticos sentirse culpable, habrá que enfrenar la realidad y asumir la responsabilidad de tomar una decisión al respecto que les afectará de una manera u otra. ¡Esto es muy de adultos!¨.

La culpa no deja vivir pero permite vivir, porque es una forma de evadir la realidad, de inclusive acabar volteando las cartas y volverse “víctima” por así decirlo, aunque sea desde nuestro imaginario, de aquello que no podemos o no queremos asumir.

La culpa es una cadena que arrastramos inconscientemente, pero también de la cual no queremos hacernos responsables.

Y el problema es que podemos perpetuar esta manera de ser en nuestras siguientes generaciones si no tomamos la responsabilidad de hacer algo al respecto. A veces inclusive podemos quejarnos de sentirnos enjuiciados todo el tiempo, pero ¿cómo no? si  el juicio primero emana desde nosotros y hacia nosotros mismos.

Mónica finaliza con esta recomendación: ¨Tomar responsabilidad de enfrentar la culpa nos permite repara a los demás y a nosotros mismos, a liberarnos de cadenas innecesarias y a revalorarnos¨.