Cuida tus Palabras

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Las palabras, son la cristalización del pensamiento. Cada silaba, cada vocal que emites, sale de ti cargada de determinada energía. Un ¡Oh! O un ¿Mjm! Significan algo aunque no digan nada, o dicen mucho aunque no signifiquen nada. Las palabras salen de la mente y la intención del alma; cuando hablamos transmitimos, sacudimos, acariciamos, atraemos o repelemos.   Aunque en ocasiones hablamos por hablar, sin poner atención en lo que decimos y el efecto que nuestras palabras causan en los demás, en nosotros mismos y en nuestro universo. En realidad lo que sale de nuestra boca siempre es lo que traemos en la cabeza.

El que llama por otro nombre a su pareja, el que dijo lo que no quería decir, el que criticó queriendo alabar, el que en vez de agradecer se disculpa, todos ellos en el fondo están diciendo lo que están pensando. “Los borrachos dicen siempre la verdad”, este dicho es muy cierto, ya que aún en la peor borrachera, lo expresado es el producto de un pensamiento, de una imagen mental que el alcoholizado estaba produciendo en ese momento y aunque en su estado de conciencia no lo recuerde o no esté de acuerdo, en su momento fue en sí, una realidad.

La voz refleja los sentimientos internos, los pensamientos. Cuando algo nos mueve se manifiesta en  nuestra voz. “Voz” significa “expresión”. Podemos expresar positiva o negativamente con el tono y con las palabras, pero también con las actitudes, con lo que llamamos lenguaje corporal. Cada vez que nos expresamos, emitimos vibraciones energéticas; en el caso de la voz, cuando sale de nuestros labios  se transforma en una frecuencia, en ondas  que se movilizan por las moléculas del aire y son enviadas hacia el objetivo donde estas dirigiendo la voz: un individuo, un cuerpo, tu propio cuerpo, El Cosmos, Dios.

cuida tus palabras

Imagina que cada vez que hablas, decretas lo que sucederá a continuación: “Oh no, está lloviendo y de seguro va a haber mucho tráfico” acto seguido, encuentras un gran embotellamiento. Supongamos que tu jefe te manda llamar a su oficina, extrañado lo primero que dices es: ¡Oh, oh!, ¿Qué hice? En ese mismo instante, tu energía se desregula, se empequeñece y vuelve errática, acto seguido: entras a su oficina con temor, abriendo la puerta a un regaño o crítica. 

Seamos sinceros: cuando te encuentras con alguien en la calle y le preguntas cómo está ¿Realmente quieres escuchar sus desgracias? La mayoría de las veces se pregunta por mero formulismo, así que cuando nos toque contestar hay que tener cuidado con respuestas como: “Muy Mal, fíjate que  he estado enferma” o “De la patada, porque me quede sin dinero”, ni siquiera un “Más o menos” es aceptable. La realidad es que la gente huye de los problemas ajenos y al pronunciarte estas mandando más de lo mismo al universo. 

Recuerda que cuando hablas imaginas, por lo tanto cada vez que dices algo malo, lo estás ilustrando en tu mente y por lo tanto lo estás emitiendo como ondas energéticas. Como esto es justamente lo que noqueremos, tenemos que reaprender a hablar, un “Muy Bien, gracias” es la mejor respuesta posible, porque así mandas señales al universo, a la otra persona y a tí mismo de lo que en realidad quieres sentir. No importa que de momento sea una ficción, después se convertirá en una realidad.